1. Estabilidad monetaria y fiscal (nunca hubo devaluaciones bruscas, expropiaciones, congelamientos de ahorros, etc.) Macroeconomía estable. Inflación de un dígito. Reservas Internacionales (31,2% del PIB) superando a la deuda externa.
2. Rápida recuperación del crecimiento económico e inversión después de la crisis del 2008-2009, alcanzando en el 2010 un crecimiento del 14,5%, con base en la producción de alimentos (Sector Agropecuario), con demanda y precios internacionales con tendencia a crecer. Con crecimiento, además, en todos los demás sectores.
3. Política Fiscal: una de las cargas tributarias más bajas del mundo (Impuesto a la Renta Empresarial 10%, Impuesto al Valor Agregado 10%). Con mucha simplicidad en los trámites. Facilidad de tareas y costos para aperturas de empresas (35 días y U$S 100 en promedio)